Nuevos tiempos con Fedora Workstation

Escritorio Gnome 42 en Fedora 36

Mis reflexiones y pruebas veraniegas de este año empiezan a dar sus frutos y me han abierto un camino para comenzar nuevos tiempos con Fedora Workstation.

Mi relación de amor/decepción con GNU/Linux lleva muchos años conmigo y han sido muchas distros las que han pasado por mis manos, pero por alguna razón mi única relación con Fedora se limita a un curso que en su día hice en el marco de la Fundación Linux.

Sin embargo, al hacer mi revisión anual de este año, y visitando mi primera entrada publicada resumia mis sensaciones con este tuit (con algún retoque, que en tuiter siempre me equivoco 😳):

Esa visión, que no quiero perder. me ha hecho plantearme que más allá de la comodidad de determinados sistemas o herramientas disfrutar aprendiendo está en la base de este camino.

¿Por qué Fedora?

Eso me ha hecho plantearme los requisitos de la la base de mi puesto de trabajo que debe ser:

  • Moderna.
  • Estable.
  • No darme problemas con el hardware.
  • Disponer de una comunidad dispuesta a compartir conocimiento.

Para no dejarme llevar por costrumbres o prejuicios me tomé mi tiempo para ejecutar la encuesta de Distro Chooser que curiosamente me dió cómo resultado la recomendación de Fedora, cómo primera opción.

Un tanto sorprendido he buscado información sobre ella, leído algunos artículos y me he encontrado con una distribución con un gran soporte, que sin ser rolling release, cómo las últimas que he utilizado, se mantiene muy al día, mi punto débil siempre con Debian.

Además para bien o para mal, su desarrollo fuertemente relacionado con Gnome me da la sensación de estar marcando el camino a la evolución de Linux, sin que eso implique, en ningún caso, minusvalorar otros caminos.

Mis primeras impresiones con ella son realmente buenas, ya que su instalación en dual-boot con Windows 11 ha resultado muy sencilla.

Anaconda, su instalador, posiblemente sea el más simple al que me he enfrentado y el hardware de mi escritorio, un tanto caótico él, ha sido reconocido y puesto en funcionamiento con muy poco esfuerzo.

Otras pruebas

Por lo demás decir que durante las pruebas veraniegas he tratado de dar cancha a Emacs y org-mode pero lo cierto es que me encuentro tan cómodo con Obsidian que veo difícil salir de ese camino.

No obstante cómo culo probador compulsivo que soy, aparte de los nuevos tiempos con Fedora, he dado algo de cancha a Logseq y este sería mi brevísimo resumen de esa prueba

  • Logseq está menos maduro y da la sensación de ir un par de años por detrás en desarrollo respecto a Obsidian.
  • Logseq me ha dado ‘errores’ cosa que no he visto en Obsidian.
  • La transclusión de Logseq es mil veces mejor que la de Obsidian.
  • El hecho de que Logseq trabaje con ficheros org para mi es una ventaja.
  • Obsidian me resulta más ágil.
  • En ninguno de los casos veo las carpetas más que como un estorbo, más allá de temas especiales como plantillas o adjuntos.
  • No se pueden olvidar alternativas cómo Zettlr y, por supuesto y si hay tiempo para dedicarle, obviamente Emacs y su org-mode.

La app me ha gustado, por sus reminiscencias de org-mode y me ha resultado bastante cómoda y enseñado mucho sobre las notas diarías pero al final no me muevo de donde estoy.

En fín esto es todo por hoy. Aquí comenzamos estos nuevos tiempos con Fedora … 😉

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